Defensor del Pueblo saluda a las personas constructoras de Paz en sus diversas religiones y creencias.

(19-Feb-26) En un mundo donde la diversidad cultural y religiosa se entrelaza en medio de migraciones y tensiones, el Defensor del Pueblo, Alfredo Ruiz, se complace en enviar un saludo cordial a todas las comunidades que celebran importantes festividades en este mes de febrero. Reconociendo el poder de la fe, la reconciliación y la espiritualidad para construir puentes y fomentar la paz.Ruiz destaca el inicio de tres momentos significativos: el Ramadán, la Cuaresma y el Año Nuevo Chino con la fuerza y energía del Caballo de Fuego.Ramadán: Un Mes de Reflexión y SolidaridadEn el inicio del Ramadán, el máximo representante del ente defensorial extiende un saludo especial a la comunidad musulmana. «Este mes sagrado es un tiempo de reflexión, ayuno, oración y solidaridad. Que este Ramadán sea un periodo de paz y unidad, donde se fortalezcan los lazos familiares y comunitarios, y se renueve el compromiso con la justicia y la compasión hacia los demás, especialmente los más necesitados».Cuaresma: Tiempo de preparación, renovación, reflexión y reconciliación Al mismo tiempo, Ruiz desea una Cuaresma sincera de esperanza, conversión y fe para la comunidad católica y las iglesias cristianas. Este periodo, que precede a la Semana Santa, es un tiempo de preparación espiritual y reflexión sobre el sacrificio y la redención. «Que esta Cuaresma inspire a cada uno a vivir en amor y servicio, y que nos prepare para celebrar la esperanza y la renovación que trae la Semana Santa».Año Nuevo Chino: Celebrando la Prosperidad, la Familia y la ArmoníaFinalmente, Ruiz también envía un cálido saludo a la numerosa comunidad china en el país, en la Nación China y en todo el mundo, por el inicio del Año Nuevo Chino regido por el Caballo de Fuego, un signo dinámico que simboliza libertad, fuerza, movimiento y determinación. Esta celebración es un momento para honrar a los ancestros, las ancestras, la familia y dar la bienvenida a la prosperidad y la armonía. «Que este nuevo ciclo traiga felicidad, salud y un renovado sentido de unidad, respeto y conciliación entre todos y todas”.Con esta salutación el Defensor reafirma que todas las iglesias, religiones y las espiritualidades son constructoras de paz, unión, respeto y reconciliación. En un mundo que a menudo enfrenta violencias, diferencias y desafíos, la fe y la espiritualidad son luces que guían a las comunidades hacia un futuro más armonioso. Invito a todas y todos a celebrar con respeto y humildad, nuestras diferencias y a trabajar, juntos y juntas, por un mundo donde la paz, el respeto mutuo y la sana convivencia sean la norma mundial. Debemos reconstruir formas de convivencia más equitativas y justas donde prevalezca el respeto por la vida, la dignidad y los derechos de todas las personas, los pueblos y las naciones. FIN / PRENSA Defensoría